MI ESCRITORIO





    Cada persona debería tener un espacio reservado solo para estudiar, un lugar cómodo, motivador y organizado. La siguiente imagen muestra cómo luce mi escritorio.



    Piensa por un minuto en tu espacio de aprendizaje... ¿O no tienes uno? El objetivo de compartir mi escritorio es que otros puedan animarse a seguir mejorando su espacio o a crearlo si no existe. 

    ¿Pero por qué es tan importante? Debo confesar que yo solía ser otra persona desordenada del montón a la que no le importaba usar su escritorio para comer, jugar, ver series y cualquier otra actividad no relacionada con el estudio. Sin embargo, mostrar a otros mi escritorio me hizo reflexionar sobre la manera en la que organizo mi espacio y cómo eso afecta a mi concentración y motivación para estudiar; comencé a notar que dedicarse al estudio es más difícil cuando la mente asocia el lugar con otras tareas.  

    Asimismo, llevé esta reflexión a mi entorno laboral; comencé a acomodar mi mesa de trabajo de otras maneras, lo cual me hizo ser más productiva y avanzar más rápido en mis deberes. Por otro lado, quisiera aplicar lo aprendido en el aula de clases, puesto que algunos de mis estudiantes son desordenados y pierden sus útiles escolares todo el tiempo. Mi objetivo cada vez que aprendo algo nuevo es poder transmitirlo a mis alumnos. 

    Otro punto a tener en cuenta es que el orden debe ser llevado al aula en más de un aspecto; es decir, elementos como el tablero, las paredes y estantes deben encaminar al aprendiente hacia el estudio. En el artículo Repensar el aula desde la creatividad se menciona que el aula debe parecerse a una oficina; en otras palabras, debe reinar un ambiente de estudio que anime tanto a maestros como a estudiantes. 

    En resumen, un escritorio ordenado es sinónimo de concentración y efectividad. Asimismo, se puede llevar ese principio al aula de clases, a los espacios que en ella se manejan, y mejorar el entorno de aprendizaje para el grupo.
 

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